Metamorfosis nazi-fascista
      del estado español

      Justo de la Cueva Alonso


      EL 27 VENDIMIARIO DE FELIPE GONZÁLEZ (Historia de una traición)

      (Prólogo de un libro inédito que fue rechazado en la mañana del 23 de febrero de 1981 por el editor que lo había encargado)


      La noche del tránsito en que todos los gatos son pardos

      Cuando el almirante Carrero Blanco consiguió, con la imprescindible ayuda de ETA, el récord de ser el primer marino español que efectuó un despegue vertical, al bloque de clases dominante se le cayeron los palos del sombrajo. Resolvió el "vacío de poder" causado por el almirante volador con la ascensión a hegemónico de la fracción de la oligarquía financiera tradicional. Pero todas sus crisis se le amontonaron. La ya grave crisis económica interna vino a agravarse brutalmente por el impacto de la crisis económica internacional, la del petróleo. Y, como esplendorosamente demostraba la voladura de Carrero, su sistema de dominación hacia aguas.

      El bloque de clases dominante le enfrentaba con un problema circular, como una pescadilla que se muerde la cola. No podía meterle mano a la crisis económica porque para ello tenía que rehacer y reacomodar su sistema de dominación porque con un sistema de dominación fallón e insuficiente no podía aplicar las duras penalidades a la clase obrera imprescindibles para darle una salida "capitalista" a la crisis. Pero dejar pudrir la crisis económica, intentar capearla a base de endeudarse más aún con prestamos extranjeros y confiar en una pronta recuperación de la economía mundial (que fue lo que hizo el Gobierno) agravaba el problema del sistema de dominación. Porque el aumento de los conflictos sociales le forzaban a usar día tras día la represión policíaca alimentando la espiral acción-represión-acción deteriorando cada vez más la "autoridad" y la eficacia "suave" (disuasorio, preventiva) que todo buen sistema de dominación debe tener. Las huelgas "salvajes", respuesta cada vez más frecuente a la represión, deterioraban a su vez la situación económica. Y así sucesivamente. Y, además, en Portugal hubo una revolución.

      En el verano de 1975 el régimen realizó una enloquecida marcha atrás hacia la bestialidad de sus primeros tiempos con una brutal "legislación" llamada "antiterrorista" y con los fusilamientos de setiembre. La heroica respuesta colectiva del pueblo vasco tuvo eco y repetición en una movilización de repulsa internacional casi sin precedentes. Las clases dominantes cuyos intereses exigían la progresiva y rápida integración en Europa se alarmaron.

      Y entonces Franco murió.

      Una gran mayoría del bloque de clases dominante entendió que había llegado el momento de hacer lo que era ya necesario desde hace años: CAMBIAR EL SISTEMA DE DOMINACIÓN (Esa "gran mayoría" lo era en poder material, en poder económico. En el bloque de clases dominante la mayoría no se establece contando cabezas, sino contando pesetas).

      Para realizar ese cambio se empezó por un relevo en la hegemonía en el bloque de clases dominante. La oligarquía financiera ligada al capital extranjero sustituyó como fracción hegemónica a la oligarquía financiera tradicional. Expresión de ese relevo de hegemonía fue el relevo en el núcleo gobernante: Suárez sustituyó a Carlos Arias Navarro en julio de 1976 y los "propagandistas" (los hombres de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas) pasaron a ocupar los puestos que otrora ocuparon opusdeístas.

      Por supuesto que no se trataba de hacer libres a las clases dominadas. De lo que se trataba es de conseguir DOMINARLAS MEJOR. Más eficazmente. Más de acuerdo con "la altura de los tiempos". Igualándose a EUROPA. Se trataba de cambiar un sistema de dominación ya inservible e ineficaz por otro más adecuado y suficiente. Y ello para que la herramienta renovada del sistema de dominación modernizado permitiera arreglar el problema fundamental para el bloque de clases dominante: el económico, el de recomponer la tasa de ganancia del Capital. Se trataba de cambiar el freno y el bocado ya viejos y gastados por otros nuevos que sirvieran para sacarle eficazmente jugo al caballo.

      Empezó así, lector, la noche del tránsito a la democracia. Una noche en la que todos los gatos eran pardos. Una noche mágica y milagrosa en la que se lavaban biografías como si fueran calzoncillos. En la que al grito escolar de "maricón el último" los fascistas se apresuraban a disfrazarse de demócratas y donde el más tonto hacía relojes. Una noche en la que todos los gatos eran pardos y todos los gatos gatopardos imitadores del príncipe siciliano que ante la revolución burguesa supo entender que era preciso que todo cambiara para que todo siguiera igual.

      Esa famosa noche del tránsito a la democracia ha tenido como finalidad fundamental la de implantar un nuevo modelo de acumulación que recompusiera la tasa de ganancia del Capital mediante una doble operación simultánea: la reestructuración de la economía (paro, cierre de empresas, no rentables, etc.) y la domesticación y control de las clases dominadas, sobre todo de la obrera. No hay forma de entender nada, lector, de lo que ha pasado y está pasando en nuestra tierra si no se da uno cuenta de que todo este follón se ha montado para conseguir una finalidad económica y que los cambios políticos se han hecho para conseguir aquélla y porque aquélla los exigía como previos.

      Habla que cambiarlo todo para que todo siguiera igual. Habla que cambiar la cáscara, la política, para que siguiera igual (mejor) el dominio del bloque de clases dominantes.

      El bloque de clases dominante se dedicó a hacer volar el sistema de dominación franquista. Naturalmente tenía que ser una voladura "controlada". Con unos límites y unas condiciones. Los cambios políticos tenían que cumplir estas condiciones:

        Primera. Mantener un "Estado" fuerte. Incluso reforzado. El nuevo Estado tenía que ser aún más fuerte que el Estado franquista.

        Segunda. Vertebrar a la mayoría del bloque dominante alrededor de la fracción hegemónica.

        Tercera. Neutralizar a la minoría del bloque dominante partidaria del inmovilismo. (De ahí las desdichas de Fraga y de la gente de EL ALCÁZAR).

        Cuarta. Distraer, retrasar, disimular los problemas críticos. Como el de Euskadi por ejemplo.

        Quinta. Controlar a las clases dominantes, sobre todo a la obrera. Y hacerlo por medio de interlocutores útiles para el Capital pero que puedan parecer que son representantes de las clases dominadas.

      ¡ATENCIÓN, LECTOR! FÍJATE BIEN EN ESA QUINTA CONDICIÓN. Porque esa es la clave de la transición democrática. Y es también la clave para entender el papel del PSOE.

      Esta "otra" historia del PSOE merece la pena que tú y yo le dediquemos tiempo porque es la llave para entender La realidad de nuestro presente, de nuestro inmediato pasado y de nuestro inmediato futuro. Fíjate, lector, en que de las cinco condiciones el bloque dominante tenía en su mano hacer cumplir las cuatro primeras porque se referían a cosas de las que tenía la sartén por el mango. Sólo para la quinta dependía de otros. Sólo para la quinta necesitaba socios el bloque de clases dominante.

      Era difícil conseguir esos socios. Tenían que ser parte de las clases dominadas, conocidos y con influencia en ellos. Y dispuestos a traicionarlas. Dispuestos a engañarlas. Dispuestos a hacerlas creer que luchaban por sus intereses mientras que cumplían los deseos y las órdenes del bloque de clases dominante.

      El bloque dominante encontró esos socios. Son, escupe lector por favor, el PSOE de Felipe y el PCE de Carrillo.

      La Reforma Política tenía como uno de sus fines integrar en las nuevas instituciones políticas (Congreso, Senado, Ayuntamientos y Diputaciones "democráticos") a unos representantes legalizados de las clases dominadas que actuaran como interlocutores del Capital. Que permitieran al Capital establecer un diálogo con las organizaciones "mayoritarias" de las clases dominadas (Partidos obreros, Sindicatos), Y A TRAVÉS DE ESAS ORGANIZACIONES CONTROLAR A ESAS CLASES. Disciplinarias, sujetarlas, dominarlas, hacerlas aceptar sacrificios. El Capital premiaría y primaría a las organizaciones que se prestaran a su sucio juego regalándoles bazas para que las clases dominadas mordieran el anzuelo y se encuadraran precisamente en esas organizaciones evitando el peligro (para el Capital) de las aventuras e incertidumbres de la acción obrera espontánea (huelgas "salvajes", espontaneísmo, asambleísmo, etc.). Y, además, el Capital convertiría a esas organizaciones en pieza clave del nuevo sistema de dominación al usarlas para dos fundamentales tareas nuevas. Por un lado esas organizaciones tendrían que actuar como esquiroles y policías, como apoyo y coartada, como cómplices y aplaudidores del poder, para aislar y marginar a los partidos y sindicatos que no se vendieran. El papel del PSOE y del PCE al votar la Ley Antiterrorista y aprobar las Centrales Nucleares son dos ejemplos típicos. El papel de UGT y CCOO para marginar a la CNT y a los sindicatos revolucionarios vasco (LAB), gallego (Intersindical Nacional Galega) canario (Sindicato de Obreros Canarios) y andaluz (Sindicato de Obreros del Campo) es otro ejemplo. Por otro lado esas organizaciones tendrían que actuar como propagandistas de los intereses del Capital dentro de las clases dominadas. Un ejemplo típico es la acción de UGT y CCOO, junto con PSOE y PCE, para difundir la "teoría" de que para resolver la crisis los obreros y empleados tienen que aceptar que sus salarios suban menos que los precios, tienen que aceptar empobrecerse para que el Capital aumente sus beneficios y entonces "se anime" a invertir'.

      Ahí tienes, lector, el truco del almendruco. Ahí tienes la estrategia del Capital en el tránsito a la democracia. En las páginas de esta "otra" historia del PSOE vas a ir viendo como el PSOE de Felipe ha ido plegándose dócil y sumiso a la estrategia y la táctica del bloque de clases dominante. Vas a verlo como ha ido sucesivamente desdiciéndose, rectificándose, rebajándose, negándose, disfrazándose, degradándose, hundiéndose en la hedionda traición, en la sumisión al Capital. Vas a verle como ha retrocedido de la ruptura democrática a la ruptura negociada. De la ruptura negociada a la reforma aceptada. Y de la reforma aceptada al pacto social de la Moncloa. Y de ahí al aplauso a la Corona, a la glorificación de la policía torturadora y asesina, a la aprobación de leyes "antiterroristas".

      Vas a ver también desfilar a los traidores del PSOE marcando el paso de la oca. Aceptando, aplaudiendo y vitoreando las medidas neofascistas del Estado autoritario típico de la "democracia industrial avanzada" europea, modelo alemán. Vas a verles caérseles la baba ante las supercárceles, los superpolicías (GEOS, UAR), las supertorturas, las superescuchas y los superdelatores premiados con millones de pesetas, los supercontroles telefónicos y electrónicos. Ante todos los siniestros juguetes de las más modernas y sofisticadas dictaduras de la burguesía disfrazadas de democracias parlamentarias.

      Así ha sido la noche oscura del tránsito a la democracia Así ha sido el cambio del sistema de dominación. Por eso ha podido el bloque de clases dominante poner manos a la obra de su objetivo fundamental: la reestructuración de la economía, la recuperación de la tasa de ganancia del Capital. Por eso ha podido echar a la calle a dos millones y medio de parados y cerrar miles de empresas.

      Si este libro fuera un diccionario ahora habría que poner aquí estas definiciones:

      TRÁNSITO (a la democracia). Primera acepción: dícese en el Estado español actual del proceso por el cual el bloque de clases dominante ha cambiado su antiguo y ya inservible sistema de dominación por otro nuevo y más eficaz que le permite controlar mejor a las clases dominadas y resolver mas fluidamente sus crisis de hegemonía. Segunda acepción: dícese del proceso por el cual la dictadura inseparable del sistema capitalista ha cambiado en el Estado español su forma de dictadura de excepción (la franquista) por su forma normal de dictadura (la democracia burguesa). Tercera acepción: dícese en el Estado español de la introducción sistemática de los modos y maneras del Estado autoritario del capitalismo avanzado según el modelo alemán.


      La historia de dos mitades

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